Existen diferentes tipos de pedagogías en la educación física. Aunque todas buscan lo mismo, tienen algunas diferencias entre sí. Las más reconocidas son la pedagogía del modelo y la pedagogía constructivista, por lo que son las dos en las que vale la pena profundizar.

La pedagogía del modelo es valorada positivamente por la relativa rapidez del aprendizaje, al proporcionar modelos de ejecución bien comprobados y procurar evitar el error por medio de ejercicios de asimilación. Tiene en su contra que desarrolla una motricidad muy mecánica con poca intervención cognitiva y afectiva de los alumnos, y necesitada para ello de técnicas de motivación extrínseca.

Por su parte, la pedagogía constructivista favorece una mayor autonomía y creatividad de las personas, y tienden a aportar motivación intrínseca a los alumnos, al prever situaciones de aprendizaje significativas y transferibles a la vida cotidiana. Sin embargo, el proceso de aprendizaje es más lento y puede dar cierta sensación de desorden y de pérdida de tiempo.

PEDAGOGÍAS DEL MODELO

VENTAJAS:

– Rapidez de aprendizaje.
– Enseñanza más centrada/efectiva.
– Orden.
– Mayor rentabilidad del tiempo.

DESVENTAJAS:

– Mayor dependencia de los alumnos.
– Motricidad mecánica.
– Poco desarrollo de la inteligencia y la creatividad.
– Poca relación de grupo.
– Necesita motivación extrínseca.

PEDAGOGÍA CONSTRUCTIVISTA

VENTAJAS:

– Mayor autonomía de los alumnos.
– Motricidad reflexiva.
– Desarrollo de la creatividad.
– Aportar motivación intrínseca.

DESVENTAJAS:

– Aprendizaje más lento.
– Enseñanza más dispersa.
– Desorden.
– Pérdida de tiempo.

Como consecuencia de las reflexiones que anteceden, podemos señalar que la pedagogía del modelo es útil para un tipo de enseñanza que debe impartirse en poco tiempo y con efectividad a corto plazo (programas intensivos); y sobre todo para la enseñanza de movimientos que tengan cierto componente de riesgo objetivo, en los que la exploración podría dar lugar a errores arriesgados.

La pedagogías constructivista, por su parte, es beneficiosa para un tipo de enseñanza que busque el desarrollo del pensamiento divergente, centrada en la persona que aprende; y sobre todo en todos los tipos de conductas en que sea necesaria una actividad cognitiva intensa, sea ésta de tipo perceptivo o decisional.

Las concepciones subyacentes en la pedagogía constructivista favorecen mucho más la atención a la diversidad, desde el momento en que se concibe el aprendizaje como un proceso que se inicia con el acceso a cualquier punto de una estructura reticular compleja.

Hay que hacer notar que cada una de las pedagogías origina una tipología conceptual, pero también formal; la manera en que se expresen los objetivos o las acciones en el lenguaje pedagógico indicará el tipo de concepción subyacente consciente o inconscientemente.

En conclusión, en una evolución de la intervención didáctica a medio y largo plazo es deseable que los métodos basados en la pedagogía del modelo vayan cediendo terreno a los basados en la pedagogía constructivista, como forma de favorecer activamente la progresiva autonomía de aprendizaje de los alumnos.

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