En el proceso de aprendizaje tiene un rol de exclusiva importancia el método de repeticiones de los ejercicios. Sin repeticiones es imposible formar hábitos motores, alcanzar una realización automática de los ejercicios, lograr la estabilidad de la técnica y acumular una reserva de firmeza en ella.

A medida que se va asimilando un nuevo ejercicio aumenta el número de repeticiones. En este caso y en relación con el crecimiento del nivel de entrenamiento; corrientemente se disminuye el tiempo de descanso entre ejercicios.

Los novatos que aprendan la técnica disponen de menos posibilidades funcionales para sesiones prolongadas, por lo que no pueden aplicárseles repeticiones grandes. Lo único que puede corregir esta situación es la simplificación de las condiciones de realización del ejercicio estudiado. Esto permite elevar, considerablemente, el método de repeticiones.

En gran medida estas consideraciones se refieren a los deportistas calificados. Por ejemplo, el lado más débil en la técnica de los saltadores en esquí soviéticos es el aterrizaje. Para superar este atraso el único camino es el de asimilar y fijar un aterrizaje correcto después de múltiples intentos.

Cuando se enseñan estos movimientos y acciones fáciles (sin cargas especiales) pueden repetirse muchas veces los ejercicios, en particular, los nuevos detalles técnicos. Por ejemplo, los movimientos de los lanzamientos, apoyar la pértiga, imitar el golpe de la raqueta y muchos otros movimientos pueden repetirse entre 5 y 15 veces cada minuto y entre de 250 a 350 veces cada día.

La enseñanza de los movimientos fáciles debe realizarse diariamente e, incluso, dos o tres veces al día, a fin de fijar el hábito y alcanzar su automatización. La enseñanza diaria ofrece buenos resultados cuando se dominan movimientos más complejos cuya realización no exige grandes ejercicios físicos y tensiones nerviosas.

DISTRIBUCIÓN DE LA CARGA EN EL MÉTODO DE REPETICIONES

En el momento que la carga es grande y no es posible disminuirla, los primeros ejercicios (cuando los conocimientos y el nivel de entrenamiento son insuficientes) deben incluirse en la sesiones no más de tres veces semanales. La enseñanza de ejercicios que requieren grandes esfuerzos no deberá tener lugar hasta que la técnica estudiada no sea asimilada de manera suficiente.

Sim embargo, debe tenerse en cuenta lo específico del ejercicio; en algunos la técnica puede ser correcta cuando se realizan esfuerzos lejanos a los límites, mientras que en otros (por ejemplo, la arranca en una carrera de velocidad) sólo cuando los esfuerzos son casi iguales a los limitantes.

El método de repeticiones se determina, inicialmente de forma subjetiva, según el deseo del estudiante y el arribo del agotamiento.

Durante la enseñanza, por principio, los ejercicios deben ser realizados tantas veces como se desee. Pero, una vez que surge la idea de ‘¿qué tal si terminamos?’, deben determinarse las repeticiones inmediatamente. El alumno puede cansarse tanto de las tensiones mentales como del despliegue de esfuerzos físicos necesarios en la realización de las acciones y movimientos exigidos.

Naturalmente, el cansancio físico y el mental se manifestarán en la calidad de realización de lo estudiado. Es por ello que la repetición de ejercicios debe detenerse cuando surgen alteraciones en la coordinación de los movimientos, una disminución del nivel de esfuerzos y rapidez exigidos, así como la disminución de la amplitud de los movimientos cuando es necesario concentrarse más que en los intentos anteriores.

NÚMERO IDEAL DE REPETICIONES

El número de repeticiones está relacionado con la duración de las tareas. Mientras menos fuerza exija la realización de los ejercicios estudiados, más larga será la tarea.

Si el tiempo para la tarea está limitado hay que llevar al mínimo los ejercicios de entrenamiento y liberar tiempo adicional para el aprendizaje. Puede dedicarse toda una sesión a una técnica especial.

Resulta beneficioso repetir el ejercicio estudiado durante los ejercicios matutinos. Se recomienda utilizar el efecto ideomotor, mediante la repetición mental del movimiento estudiando. Esto puede hacerse diariamente, antes de acostarse o por las mañanas, luego del sueño.

Con una palabra, para trabajar la técnica hace falta utilizar cualquier tiempo libre, incluso cuando éste no sea mayor que unos pocos minutos.

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