Los músculos son como el dinero: mientras más tenemos, más queremos. A medida que vamos viendo crecer nuestros brazos, nuestro pecho, nuestras piernas, vamos aumentando las cargas para que no paren de verse hipertrofiados. Sin embargo, existe una delgada línea entre llevar al límite tus músculos de forma natural y hacer lo mismo con una ayuda extra. Lo primero se puede conseguir con un entrenamiento fuerte y constante, lo segundo con diferentes suplementos y tratamientos poco saludables que generalmente no terminan del todo bien.

Al igual que como sucede con el dinero, la ambición por tener los brazos más grandes del grupo han hecho que muchas personas, incluidas las mujeres, terminen muy mal y bastante arrepentidos de haberse dejado llevar por esta afición a los cuerpos exagerados. Imaginando que en algún momento de tu vida también ha pasado por tu mente la idea de buscar una «ayudita» para conseguir los objetivos que te trazaste en el gimnasio, en esta oportunidad quiero compartir contigo un material gráfico que te hará pensarlo dos, tres y hasta cuatro veces antes de intentarlo.

Se trata de una galería de imágenes que recopila los lamentables casos de siete mujeres, prácticamente todas fisiculturistas, a las que se les fue la mano con los Esteroides y terminaron dañando su cuerpo. Si bien es cierto que a lo largo de la historia han sido muchas las afectados por ayudarse con drogas, esteroides y otras sustancias que vulgarmente recomiendan para tener el cuerpo deseado, también está claro que estos son algunos de los casos más recordados por la humanidad y que deberías tener muy presente antes de ponerte a desafiar la naturaleza humana.

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