Correr es uno de los ejercicios favoritos de la gente. Cada vez son más las personas que lo eligen como su fuente principal de trabajo cardiovascular. Su tendencia ha evolucionado tanto que hoy en día es muy común escuchar o ver por las calles los famosos grupos Running.

Sin embargo, en los últimos años también ha tomado bastante fuerza otra tendencia deportiva que consiste en caminar. Popularmente se conoce como ‘Power Walking’ y ofrece prácticamente los mismos beneficios que correr. Además, puede ser ejecutado por personas de casi todas las condiciones física y edades.

Este deporte radica en caminar a un ritmo continuado y a una velocidad y tiempo determinado. Se realiza al aire libre y no emplea bastones. Sin embargo, presenta pequeñas diferencias basadas en los objetivos de quienes ejecutan la actividad y su currículum deportivo.

En cuanto al desarrollo operacional de la caminata, los expertos explican que es un deporte menos exigente biomecámicamente que correr. Su técnica se basa en el control postural del cuerpo. Durante la sesión hay que ser conscientes de la postura que se mantiene: hombros atrás, vista al frente, pecho arriba y abdomen activado.

De este modo, si la actividad se realiza de manera correcta, caminar llega a ser un entrenamiento tan completo y eficaz como correr. Según un estudio de la Asociación Americana del Corazón, en el que se compara ambos deportes, los beneficios para el cuerpo y la salud son bastante similares.

👍 Beneficios del power walking

– Al aumentar la resistencia y la capacidad cardiorrespiratoria se optimiza la presión arterial y se disminuye el riesgo de sufrir cardiopatías.

– Mejora la capacidad de nuestro organismo para gestionar el azúcar y la insulina, previniendo la diabetes y contolándola cuando ya se padece.

– Supone una acción beneficiosa contra la osteoporosis, ya que ayuda a mantener un balance positivo entre la formación y la reabsorción ósea.

– Mejora la respuesta inmunológica, ya que se reduce la liberación de hormonas relacionadas con el estrés y aumenta ligeramente la temperatura corporal, ayudando al cuerpo a combatir infecciones que puedan hallarse en estado latente.

– Contribuye a elevar el colesterol bueno (HDL) y a reducir tanto el colesterol malo (LDL) como los triglicéridos.

– Se fortalecen los músculos y articulaciones del aparato locomotor.

– Contribuye a perder los kilos y a mantenernos en nuestro peso ideal.

– Favorece la liberación de ciertas hormonas con efectos muy positivos sobre nuestro organismo, como son las endorfinas, la dopamina, o la serotonina.

Además, los efectos psicológicos que derivan de caminar son cuantiosos. Su realización influye sobre el bienestar emocional, ya que libera el estrés, mejora la autoestima y combate la depresión y la ansiedad. Asimismo, prepara la mente para un mayor rendimiento intelectual.

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