Hace algún tiempo durante una conferencia internacional a la que tuve la posibilidad de asistir un experto en el entrenamiento de la fuerza nos sorprendió a todos los presentes con su ponencia y principalmente con una analogía que realizó para explicar la importancia de la presencia de los profesionales del área en sitios para entrenar. En términos más específicos, del verdadero valor que tiene el contar con Educadores Físicos en los Gimnasios y demás espacios creados para trabajar con una herramienta tan valiosa como nuestro cuerpo.

Impactados quedamos todos cuando este colega expuso que los «Gimnasios son como un veneno para ratas»… de inmediato captó toda nuestra atención y, sin exagerar, su explicación cumplió con las expectativas generadas. Básicamente, él decía que la mayoría de personas que inician un plan de entrenamiento de la fuerza con el pasar de los años terminaban aquejando dolores producto de una mala asesoría en estos sitios. La razón es una sola y tiene que ver con que en la mayoría de gimnasios optan por contratar personas que cuentan con un elevado tono muscular, que creen saber del tema y, lo más importante, que cobran mucho menos que un profesional. Y si bien es cierto que la imagen del entrenador es el espejo del deportista, también está claro que su salud debe estar por encima de todo.

En otras palabras, que muchas veces estos entrenadores no conocen la ejecución correcta de un movimiento, los músculos que actúan en él o la postura que se debe adoptar para evitar lesiones. Esto trate como consecuencia lesiones futuras que «inexplicablemente» caen sobre las personas que estuvieron en manos de estos señores hace unos años y que fueron mal asesorados en su plan de entrenamiento. La mayoría de ellos terminan con dolores articulares (especialmente en las rodillas) y en la espalda. Hasta aquí la explicación humana, ahora dejame contarte qué tiene que ver todo esto con el veneno para ratas.

Existen tres tipos principales de veneno para ratas y cada uno funciona de manera diferente para exterminarlas. El primer tipo es la Brometalina, una neurotoxina que mata a una rata unas pocas horas después de su ingestión. Generalmente es una opción más segura para las personas con mascotas. Este tipo de veneno se puede comparar con esos entrenadores que te ponen a levantar más peso del que puedes controlar. Horas más tarde sentirás fuertes dolores en los músculos trabajados.

Otro tipo, el más comercializado en el mercado, son los Anticoagulantes, los más populares son fumarin y warfarina. Contienen sustancias químicas que interfieren con la coagulación de la sangre. No se debe utilizar cerca de los niños o mascotas. Este ejemplar se puede evidenciar en los gimnasios donde la frase de batalla es «si no duele, no sirve»… Te hace entrenar de una forma tan exagerada que generalmente realizas los ejercicios a medidas o simplemente ni siquiera logras terminar tu rutina.

El tercer y último tipo es a base de Vitaminas. Este veneno llena el cuerpo de la rata con vitaminas liposolubles como la vitamina D. Suele tardar un día entero para matar a un roedor. Este es el tipo de veneno al que hacía referencia el ponente del que les hablo. Son ese tipo de entrenadores que se preocupan por tener un cuerpo grande y nada más. Instruyen tan mal a las personas que con el pasar de un tiempo éstas terminan padeciendo lesiones que afectan su calidad de vida. Así que antes de ingresar a estos sitios busca uno que tenga gente profesional a tu servicio, para que no termines como una rata.

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