La carrera de velocidad a veces es descrita como no técnica; fundamentalmente porque correr es una actividad natural que aparece como relativamente simple cuando se le compara con el Salto con Garrocha o el Lanzamiento del Martillo.

Sin embargo, no hay nada de simple en cualquiera en las carreras. El énfasis relativo de velocidad y resistencia dictado por la distancia de carrera, la salida baja en las carreras de velocidad, los pasajes en los relevos y la presencia de obstáculos en las carreras de vallas y obstáculos, todos componen demandas técnicas para las cuales el atleta debe estar preparado.

OBJETIVOS DE LA CARRERA

El objetivo fundamental en todos los eventos de carreras es el de maximizar la velocidad promedio de carrera durante el trayecto de la misma. Para alcanzar este objetivo en las carreras de velocidad el atleta se debe concentrar en lograr y mantener la velocidad máxima.

En las pruebas de vallas la atención es la misma con el agregado del pasaje de las vallas. En las pruebas más largas se refiere a optimizar la distribución del esfuerzo.

La velocidad de carrera de un atleta está influenciada por la fuerza, potencia, movilidad y técnica. También son importantes la resistencia especifica y las tácticas, aunque varia el grado de importancia desde las carreras de velocidad hasta las distancias máximas.

ASPECTOS BIOMECÁNICOS

La velocidad de carrera está determinada por la amplitud y frecuencia de la zancada. El largo óptimo de la zancada está determinado ampliamente por las características físicas del atleta y por la fuerza que ejerce en cada zancada. Esta fuerza está influenciada por la fuerza, potencia y movilidad del atleta. La óptima frecuencia de zancada depende de la mecánica de carrera, la técnica y la coordinación.

ESTRUCTURA DE MOVIMIENTO

Cada zancada comprende una fase de apoyo y una fase de vuelo. Las mismas se pueden dividir en fases de apoyo anterior y de impulso, para la pierna de apoyo, y fases de balanceo anterior y de recuperación, para la pierna libre.

Las dos partes de la fase de apoyo son de fundamental importancia. En la fase de apoyo anterior existe en realidad una desaceleración del movimiento hacia delante del cuerpo. Esta debe ser minimizada por (a) un implante activo del metatarso y (b) una acción de «zarpazo», especialmente en las carreras de velocidad.

Durante esta fase la energía es almacenada en los músculos mientras la pierna se flexiona para absorber el golpe de la caída -un proceso reconocido como amortiguación-.

La fase de impulso es la única parte del paso que acelera el cuerpo. El objetivo en esta fase es el de aplicar la mayor cantidad de fuerza hacia el suelo en el menor tiempo posible. Esta fuerza es creada por contracciones de los músculos de la pierna y la liberación de la energía almacenada a medida que se extiende la pierna.

Para lograr máxima aceleración de cada paso es esencial una completa extensión de las articulaciones de tobillo, rodillas y caderas en combinación con un balanceo activo de la pierna libre y potente impulso de los brazos.

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