Uno de los dolores más frecuentes entre las personas sedentarias son los de la espalda. Pasar mucho tiempo sentado en una silla o acostado en una cama nos puede pasar factura a través de enfermedades como la lumbalgia.

La lumbalgia es cualquier dolor localizado en la parte baja de la espalda cuyo origen está asociado a las estructuras músculo-esqueléticas (músculos, tendones y ligamentos).

Para profundizar en el tema y poder aclarar las dudas que te surjan al respecto, vale la pena citar al español Héctor Huerta, jefe del Servicio de Fisioterapia del Hospital Vithas Medimar Internacional (Alicante), quien nos revela cuáles son sus causas y cómo podemos prevenirla.

Causas

«Las distensiones ligamentosas provocadas por algún movimiento repentino y de gran intensidad, como un resbalón o un estornudo. Esto puede provocar un desequilibrio entre las estructuras músculo-esqueléticas, y al no moverse coordinadamente ocasiona un esguince de algún ligamento con su consecuente espasmo muscular y bloqueo articular.

Se ha llegado al consenso de que se trata de una combinación de factores tanto biológicos como psicológicos y sociales. En algunas personas el causante tiene mayor carga del factor biológico y en otras, sin embargo, es el factor social o psicológico el que mayor peso tiene.

Es por ello que se necesita un abordaje interdisciplinar con diferentes profesiones para atender este tipo de factores”, explica Huerta sobre las causas más frecuentes de una lumbalgia aguda.

Tratamiento

«Durante la fase aguda y con dolor no se recomienda realizar ejercicios de movilidad activa, sino ejercicios de tipo respiratorio para aliviar la tensión muscular. Cualquier movimiento articular puede agravar la lesión.

Pasada la etapa aguda realizaremos ejercicios para restaurar la movilidad articular sacroiliaca con movimientos de báscula pélvica, estiramientos de toda la musculatura baja de la espalda y, posteriormente, con el paso del tiempo incrementaremos la fuerza y resistencia de toda la musculatura de la espalda, abdomen y piernas.

A nivel muscular se puede ver que los pacientes con lumbalgia presentan una mayor infiltración de tejido graso, es decir, que no toda la fibra muscular tiene la capacidad de realizar una contracción muscular de manera adecuada.

En este caso, el ejercicio es lo que mejor demuestra esa recuperación en la fibra muscular y el que puede recuperar más fácilmente esa propiocepción perdida cuando existe dolor lumbar”, concluye el especialista.

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