Los tests funcionales en las personas sanas de edad media (de 35 a 60 años) y de la tercera edad (más de 60 años) permiten evaluar el estado funcional de los sistemas vegetativos del organismo, fundamentar el régimen de actividad física y controlar la adaptación a las cargas físicas.

En éstos casos se utilizan métodos de investigación con cargas de intensidad submáximas con ejercicio como sentadillas, pedaleo en bicicleta ergométrica y escalamiento sobre bancos, que permiten evaluar las reacciones funcionales sin llegar a provocar alteraciones que comprometan la salud de éstas personas.

Test de 20 Sentadillas (Martinet)

Es uno de los tests funcionales más simples tanto por su carga como por su aplicación y junto al Test de Ruffier se utilizan en gran medida en los círculos practicantes de la tercera edad. Evalúa la respuesta vagotónica.

Se mide el pulso en reposo, se realizan 20 sentadillas en 30 segundos (las primeras 10 sentadillas en los primeros 15 segundos) y se repite el registro de pulso en los primeros 10 segundos de cada minuto de recuperación hasta que se alcanzan los valores de reposo.

La capacidad funcional se clasifica como excelente si el pulso se recupera en el primer minuto; bien si es el segundo; regular en el tercero y mal en el cuarto o más. El pulso debe aumentar entre 30% y 50% en relación a su valor de reposo. Se pueden analizar tipos de reacciones cardiovasculares.

Test de Degrau

Es otro test muy sencillo que utiliza un escalón de 20 centímetros de altura y se realiza una sola carga física de 3 minutos de duración en forma de escalamiento. La frecuencia de subidas por minuto es de 24, por lo que se realizan 72 subidas en total.

Inmediatamente al terminar se efectúa conteo de pulsaciones durante 30 segundos continuos. En la siguiente tabla se presentan los datos que permiten clasificar el estado funcional del sistema cardiovascular de acuerdo con éste test teniendo en cuenta el sexo y la edad.

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