Tests para evaluar la Velocidad y la Fuerza Muscular

Tests de Velocidad

Cualquier test de velocidad con carrera sobre distancias menores a 100 metros evalúa la energía rápidamente disponible por el evaluado, por lo que constituyen medidas de la potencia del mecanismo energético anaerobio aláctico.

Uno de los tests de velocidad más utilizados es la carrera de 50 metros sin carrera de impulso, registrando el tiempo en segundos y fracciones. A menor tiempo mayor potencia aláctica.

Existen valores de referencia para atletas de algunos deportes, sin especificar la etapa de entrenamiento al que corresponde ni el nivel de entrenamiento de los mismos.

Tests de Fuerza Muscular

La fuerza muscular constituye un importante componente de la aptitud física y su evaluación por medio de tests puede ser analizada de acuerdo con las necesidades e intereses de los evaluadores, así como, según el objetivo de evaluación de sus manifestaciones fundamentales.

La fuerza debe ser estudiada considerando sus aspectos mecánicos como velocidad del desplazamiento o aceleración de una masa, de la cual puede derivarse la intensidad de la fuerza aplicada. De acuerdo con ésto, es posible identificar 3 manifestaciones de fuerza:

1. Fuerza Máxima: Predomina la masa o resistencia a vencer (por ejemplo, las pesas).

2. Fuerza Rápida: También denominada velocidad-fuerza, en la que predomina la aceleración (por ejemplo, eventos deportivos en que el rendimiento se logra a altas velocidades de desplazamiento como en los saltos).

3. Fuerza Resistencia: Llamada también resistencia a la fuerza, resistencia muscular local o anaerobia láctica, en la que no predomina ninguno de los dos factores anteriores, siendo sus magnitudes intermedias (por ejemplo, remo).

Entrenamiento

Atendiendo al tiempo de duración del ejercicio y a la intensidad con que se desarrolla, las dos primeras manifestaciones de fuerza reflejan el desarrollo del sistema energético anaerobio aláctico y de los componentes neuromusculares y elásticos de los músculos.

El entrenamiento para incrementar dichas cualidades físicas tiende a provocar hipertrofia miofibrilar, o sea, el aumento del tamaño de los elementos contráctiles de las fibras musculares como son la miosina, la actina y otras proteínas asociadas a esta última.

Por su parte, los ejercicios en los que se manifiesta la resistencia a la fuerza muscular involucran a los sistemas energéticos anaerobios aláctico y láctico, tendiendo a aumentar la concentración de ácido láctico en el sarcoplasma de la fibra muscular.

El entrenamiento de ésta cualidad física favorece la hipertrofia sarcoplasmática, o sea, el aumento de la síntesis de proteínas que incrementa el número y tamaño de mitocondrias, mioglobina y enzimas responsables de la producción de energía química y celular.

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