Poco a poco la vida ha ido regresando a la «normalidad». Los gobernantes han cedido en las medidas de alistamiento y han permitido la reactivación en la mayoría de los sectores económicos. Uno de los que ya han tenido reapertura son los bares y discotecas, donde frecuentemente vamos a beber cerveza.

Con el consumo de bebidas alcohólicas nuevamente habilitado, muchos se estarán preguntando si éstas son buenas o malas para bajar de peso. Lo primero que debemos saber es que la respuesta está en la cantidad y no en la calidad. Es decir, tomar una sola cerveza tiene sus beneficios, pero ingerir varias puede ser muy perjudicial.

Beber cerveza moderadamente se ha relacionado con niveles reducidos de estrés y un menor riesgo de enfermedad cardíaca. El diferencial clave es el APV (Alcohol Por Volumen). Un APV alto significa más kilocalorías, cuanto más fuerte sea la infusión, más sufrirá tu cintura los efectos.

Entonces, antes de que tomes esa cerveza artesanal que tanto te gusta y que está repleta de lúpulos cítricos, debes revisar cuánto APV tiene y sobre eso analizar cuánto afectaría si estás buscando perder peso. Cuando se trata de cerveza, las apariencias pueden ser engañosas, y eso es incluso antes de que hayas tomado un sorbo.

Entonces, tomar cerveza en exceso si engorda; beber una o dos, de manera ocasional, ayuda a bajar de peso porque está compuesta de agua, malta, levadura y lúpulo y tiene un bajo contenido calórico. Es más, estudios científicos han demostrado que una cerveza antes del almuerzo ayuda a la digestión; y después de la cena mejora la calidad del sueño.

BEBER CERVEZA DESPUÉS DEL GIMNASIO

A diferencia de lo que muchos piensan, la cerveza y el entrenamiento son dos cosas que pueden ir de la mano en tu rutina. Tomar alcohol después del gimnasio puede resultar bastante extraño y, para muchos, contradictorio. Sin embargo, si analizamos cada una de sus propiedades nos damos cuenta que tiene una muy buena relación con el ejercicio.

– Durante la actividad física perdemos mucha agua y es necesario recuperarla cuanto antes. La cerveza ayuda a la hidratación porque el 95% de su composición es agua. A más hidratación, además, existen menos riegos de sufrir dolores musculares.

– Una chela después del entrenamiento no hará que ganes todas las calorías que has perdido con el ejercicio físico. Y esto es así incluso cuando la cerveza es con alcohol, ya que lo contiene en niveles muy bajos.

– El alto contenido en micronutrientes como el potasio o el fósforo, hacen de la cerveza una bebida con numerosas propiedades. Entre otras, favorece a la recuperación tras el esfuerzo que ha supuesto la actividad deportiva.

– También destaca por sus diferentes sustancias nutritivas como son las vitaminas del grupo B (en especial destaca el ácido fólico), tan necesarias para los deportistas ya que son las responsables de convertir los carbohidratos en glucosa y la glucosa en energía.

– Sin olvidar otros ingredientes como el silicio, que promueve la densidad ósea y evita la pérdida del hueso.

En conclusión, beber cerveza después de hacer ejercicio también puede ser saludable siempre y cuando lo hagas de manera moderada y responsable. A partir de ahí, sus beneficios se pierden y resultar perjudicial para nuestro cuerpo.

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