A diferencia de lo que muchas personas piensan, la cerveza y el entrenamiento son dos cosas que pueden ir de la mano en tu rutina. Si bien es cierto que socialmente es rechazada esta combinación de alcohol y deporte, también está claro que científicamente su relación es bastante buena y beneficiosa para nuestra salud, tal y como lo explica el diario ‘EXPANSION’ de España en su más reciente edición.

Si nos vamos netamente a lo literal, tomarse una cerveza después del gimnasio puede resultar bastante extraño y, para muchos, contradictorio con nuestros objetivos. Sin embargo, si analizamos cada una de las propiedades que posee esta popular bebida nos daremos cuenta que contiene un sinnúmero de beneficios que harán mucho más eficiente nuestro entrenamiento. Consciente de ello, a continuación te comparto algunas de las ventajas que tiene tomarse una ‘pola’ después del gym.

🍺 Durante la actividad física perdemos mucha agua y es necesario recuperarla cuanto antes. La cerveza ayuda a la hidratación porque el 95% de su composición es agua. A más hidratación, además, existen menos riegos de sufrir dolores musculares.

🍺 Esta bebida está compuesta de agua, malta, levadura y lúpulo y tiene un bajo contenido calórico. Una chela después del entrenamiento no hará que ganes todas las calorías que has perdido con el ejercicio físico. Y esto es así incluso cuando la cerveza es con alcohol, ya que lo contiene en niveles muy bajos.

🍺 El alto contenido en micronutrientes como el potasio o el fósforo, hacen de la cerveza una bebida con numerosas propiedades. Entre otras, favorece a la recuperación tras el esfuerzo que ha supuesto la actividad deportiva.

🍺 También destaca por sus diferentes sustancias nutritivas como son las vitaminas del grupo B (en especial destaca el ácido fólico), tan necesarias para los deportistas ya que son las responsables de convertir los carbohidratos en glucosa y la glucosa en energía.

🍺 Sin olvidar otros ingredientes como el silicio, que promueve la densidad ósea y evita la pérdida del hueso.

Eso sí, no hay que olvidar que todo esto es válido siempre y cuando el consumo de cerveza se haga de manera moderada y responsable. Una o dos cervezas después de hacer ejercicio pueden resultar saludables. A partir de ahí, sus beneficios se pierden y puede resultar perjudicial para nuestro cuerpo.

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