Los beneficios de la actividad física son internos y externos. Además de verse bien, las personas que hacen ejercicio se sienten bien. Algo que los griegos llamaron ‘mente sana y cuerpo sano’. Diferentes estudios científicos han revelado cuáles son los cambios fisiológicos que se producen con el deporte.

El aumento del tamaño del corazón y la mejora de la circulación son algunos de ellos. Sin embargo, gracias al entrenamiento aumenta también la volemia. Si en los hombres que no practican deporte, la volemia suele oscilar entre 5-6 litros y en las mujeres entre 4-5 litros, en los deportistas de alto nivel especializados en modalidades que requieren resistencia, la volemia puede alcanzar respectivamente 7-8 y 5-6 litros.

El incremento general de la volemia provoca el aumento de la cantidad de hemoglobina que transporta el oxígeno. El aumento de la hemoglobina depende del aumento de la masa sanguínea total, pero su concentración no varía.

Estas transformaciones de adaptación son muy importantes, ya que cuando un trabajo prolongado exige el funcionamiento de importantes volúmenes musculares, un factor que limita la capacidad de trabajo es la capacidad de la circulación central, lo cual está corroborado por investigaciones especiales sobre las magnitudes del oxígeno que se consume cuando se trabaja incorporando distintos volúmenes musculares.

Está demostrado que la carga en la cinta ergométrica trabajando sólo las piernas y con el trabajo análogo de piernas y brazos produce resultados poco diferenciados, a pesar de que en el segundo caso el volumen de los músculos en funcionamiento se incremente en un 20-30%.

CAMBIOS FISIOLÓGICOS EN LAS PERSONAS

Un elemento esencial de la adaptación aguda del sistema cardiovascular a las cargas físicas es la nueva distribución de la corriente de sangre hacia los músculos en funcionamiento. Con una carga, el volumen sanguíneo en los músculos en funcionamiento puede superar un 8% de toda la corriente contra un 20 en estado de reposo.

La circulación local en los músculos que trabajan puede aumentar 15-20 veces y más. Se incrementa mucho la cantidad de capilares en funcionamiento. Si en estado de reposo interviene tan sólo un 5-7% de los capilares, con una carga intensa prolongada prácticamente lo hacen todos los capilares sufriendo además una vasodilatación suplementaria.

El incremento de la red de capilares en funcionamiento y su vasodilatación pueden producir un aumento reiterado de la superficie del riego capilar. Mediante un entrenamiento especial, se forman, dentro del proceso de la adaptación crónica, nuevos capilares; es decir que aumenta su cantidad por cada fibra muscular.

La efectividad de la adaptación del sistema de transporte del oxígeno depende del aumento de la circulación en los músculos en funcionamiento. Una circulación adecuada en los músculos bajo la acción de una carga física se produce según la potencia y la duración de ésta gracias a la conjunción de los tres factores siguientes:

1. Nueva distribución de la circulación entre los músculos que trabajan y los que no trabajan y los demás órganos.

2. Aumento del volumen de circulación en los músculos durante la contracción.

3. Aumento de la circulación inmediatamente después de la contracción.

VOLUMEN CIRCULATORIO EN LAS PERSONAS

Otro de los cambios fisiológicos que produce el entrenamiento. El volumen circulatorio en los músculos en funcionamiento depende directamente de la intensidad del trabajo. Cuando hay tensiones que alcanzan cerca de un 10%, la circulación en los músculos se incrementa notablemente; mientras que cuando se termina el trabajo se recupera rápidamente.

Las tensiones de un 20-30% implican un aumento insignificante de la circulación durante el trabajo y, al mismo tiempo, esta acción se interrumpe al final del trabajo.

Bajo la acción de grandes tensiones, la circulación se interrumpe durante la contracción, pero después del trabajo aumenta tanto más cuanto mayor ha sido la tensión del músculo. La limitación de la circulación bajo la acción de tensiones importantes permite la acumulación de lactato, que aumenta según la intensidad del trabajo.

Un factor importante que determina el aumento de la productividad aeróbica es el aumento de la diferencia arteriovenosa de contenido de oxígeno con cargas que requieren esfuerzos máximos al sistema aeróbico de suministro de energía.

Las transformaciones de adaptación de carácter hermodinámico y metabólico hacen que en los deportistas de alto nivel se observen diferencias en el contenido de oxígeno en la sangre arterial y venosa que alcanza un 18-19 del porcentaje global. En cambio, en las personas no entrenadas, se observan valores que no suelen superar el 10-11 de los porcentajes globales.

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