La motivación no se gasta; se contagia, se comparte y crece

La motivación se contagia y se retroalimenta a medida que estás más animado. Por ello no se gasta. Si estás más motivado te vas a sentir con fuerza para continuar y también se van a animar más los que estén a tu alrededor. Hay que aprovechar los picos de motivación para transmitirla a los demás, pues de esta manera pasaras de depender de la de los otros a ser una máquina y ayudar a los demás.

La motivación compartida nos empuja con una fuerza mayor que la motivación oculta. Es más, si afrontas este reto de ponerte en forma acompañado será más fácil que te apoyes uno a otro en los momentos de flaqueza. Compartir la motivación te obliga a ser también motivador: en el mismo momento en que otras personas necesiten que les acompañes en este camino te sentirás obligado a no fallarles y fortalecerás tu sentido del deber. Recuerda que los ánimos son gratis para quien los da, pero no tienen precio para quienes los recibe.

💑 Comparte tu Motivación

En la aventura de cambiar de hábitos para ponerse en forma, encontrar un compañero de viaje es siempre un estimulo. Alguien con quien compartir experiencias y en quien apoyarse en los momentos bajos. Un claro ejemplo es una pareja de esposos con dos niños que han decidido ponerse en forma. Los dos se han inscrito en el gimnasio y han hecho el siguiente trato: van en días alternos, y al que le toca quedarse en casa cuida a los pequeños.

Sobre el papel parece que no es una buena idea, puesto que la mitad de los días no se puede aprovechar el gimnasio. Sin embargo, el sistema es perfecto para que falten muy poco. Saben, por un lado, que el ejercicio es una liberación de estrés y que si faltan un día, no podrán volver hasta pasados dos, lo que da bastante rabia. Y lo peor de todo es que, si uno no va al gimnasio y su pareja si, ésta se pondrá en mejor forma. Y a nadie le gusta verse pero que su pareja.

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